En los años 30, los aviones comenzaban a volar más alto gracias a los avances en materia de aviación, por lo que los pilotos necesitaban cubrir sus ojos de los potentes rayos solares.
El encargo llegó a una empresa especializada en tecnología óptica, Bausch & Lomb, que diseñó las primeras gafas de lentes polarizadas. Fue así como nacieron las clásicas Ray-Ban Aviator, de lentes con forma de gota en color verde oscuro con montura y patillas metálicas en color dorado y puente con dos barras.
Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, y cuando ya las gafas de aviador eran un elemento más del uniforme de los soldados norteamericanos, su uso se extendió entre el público masculino por todo lo que aquellas lentes representaban en la época: virilidad, masculinidad, estilo…
Como curiosidad, las Aviator llegaron a la Luna en 1969 con el Apollo XI, estuvieron en la Guerra de Vietnam y aparecieron en películas como Apocalypse Now, Taxi Driver o Top Gun’. Actualmente, siguen siendo un icono de la moda.
Gafas de sol en los años 50
En los años cincuenta apareció un nuevo modelo de gafas, las Wayfarer, creadas por Raymond Stegeman y también destinadas a los pilotos. Su diseño rompió con el estilo anterior y sustituyó la clásica montura metálica por unos acabados confeccionados íntegramente con pasta y lentes negras. Pronto la sociedad civil se hizo con ellas. Eran los años en los que el rock and roll comenzaba a despuntar y el actor James Dean lucía en Rebelde sin causa el modelo de gafas de sol más famoso de todos los tiempos.
Años más tarde, las Wayfarer se introdujeron entre los complementos de los rostros femeninos como símbolo de modernidad y sofisticación hasta que a mediados de los 70 el diseño más rentable de Ray-Ban fue perdiendo popularidad. Para revertir esta situación, la firma llegó a un acuerdo comercial para publicitar las Wayfarer en el cine y la televisión. El público las pudo ver en películas como The Blues Brothers, Risky Business o Buscando a Susan desesperadamente, y en series de televisión tan populares como Corrupción en Miami. Pero sin lugar a dudas, no hubo mejor promoción para la marca que las numerosas apariciones de Michael Jackson con sus Wayfarer.
El tercer modelo icónico de la marca fueron las gafas de sol Clubmaster. Aparecieron en la década de los 80 con la firma de Ray-Ban, aunque este tipo de gafas de estética tan peculiar había visto la luz a finales de la década de los 40.
El inconfundible diseño de Ray-Ban de montura al aire -que con el tiempo se han fabricado en pasta, metal, aluminio e incluso madera- y sus apariciones en películas como Malcom X o JFK y la serie Luz de Luna, protagonizada por Bruce Willis, las hicieron completamente populares.
Ray-Ban es sinónimo de éxito infinito. A lo largo de su historia, sus gafas han sido objeto de deseo para multitud de generaciones y, en la actualidad, los grandes diseños de la firma siguen reinventándose y vendiéndose como el primer día.
A principios de 1960, la marca ya contaba con 30 modelos en el mercado. En menos de diez años superó los 50. Hoy en día, el catálogo de la firma incluye 230 referencias, aproximadamente.
El prestigio de la marca llevó al grupo Luxottica a adquirir en 1999 el segmento de monturas de Bausch & Lomb, donde se incluían las propias Ray-Ban. Desde entonces, es uno de los pilares de esta compañía italiana.







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