¿Por qué se le están cayendo las hojas a mi crotón? El drama vegetal que nadie te cuenta

29 de junio de 2026

foto: Patio de Antonio Moreno

Hay dos momentos en los que uno siente que ha fracasado como jardinero. El primero es cuando compra una planta convencido de que "esta sí que va a durar". El segundo, cuando esa misma planta empieza a perder hojas con el entusiasmo de un árbol en pleno otoño... aunque estemos en junio.

Ese es precisamente el caso del crotón (Codiaeum variegatum), una de las plantas más espectaculares que existen gracias a sus hojas de colores intensos: verdes, amarillas, naranjas, rojas e incluso púrpuras. Es tan bonita como exigente. Digamos que el crotón tiene el carácter de un artista famoso: deslumbra cuando está cómodo, pero protesta por cualquier pequeño cambio.

Si tu crotón vive en una maceta en el patio, recibe mucha luz durante todo el día pero apenas unas horas de sol directo —o ninguna—, y últimamente parece empeñado en quedarse desnudo, no está intentando jubilarse. Está enviándote mensajes.


El crotón habla... perdiendo hojas

A diferencia de otras plantas, el crotón no suele marchitarse poco a poco. Su forma favorita de protestar es mucho más teatral: deja caer hojas.

Primero una.

Después otra.

Y cuando te das cuenta, parece que alguien ha pasado con una aspiradora selectiva.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, tiene solución.


Diagnóstico: las causas más probables

1. Le falta algo de sol

Aunque el crotón necesita mucha claridad, la luz intensa no siempre sustituye al sol directo.

En exteriores agradece entre dos y cuatro horas de sol suave, preferiblemente el de primera hora de la mañana. Si permanece siempre en sombra luminosa, sobrevivirá, pero sus hojas perderán color y, con el tiempo, comenzarán a caer.

No necesita convertirse en una tostada vegetal bajo el sol de agosto almeriense, pero tampoco vivir permanentemente "a la sombra de la fama".


2. Cambios de temperatura

El crotón odia las sorpresas.

Una noche fresca.

Una corriente de aire.

Un cambio de ubicación.

Un viento seco.

Y responde igual que algunos clientes cuando les cambian el sitio habitual en la cafetería: montando un pequeño drama.

Temperaturas por debajo de 15 ºC suelen provocar caída de hojas.


3. Riego irregular

Aquí llega el clásico.

Muchos pensamos:

"Como está perdiendo hojas, le echaré más agua."

Y el crotón responde:

"Pues ahora perderé más."

Su tierra debe permanecer ligeramente húmeda, pero nunca encharcada.

Si alterna largos periodos secos con riegos abundantes, entra en estrés.


4. Ambiente demasiado seco

Aunque viva en un patio, el aire de Almería puede ser extremadamente seco durante buena parte del año.

El crotón procede de zonas tropicales donde la humedad ambiental es elevada.

Con calor intenso y humedad baja comienza a desprender hojas, especialmente las inferiores.


5. La maceta se ha quedado pequeña

Cuando las raíces ocupan todo el recipiente:

  • absorbe peor el agua;
  • aprovecha menos los nutrientes;
  • pierde vigor;
  • y empieza a sacrificar hojas.

Es una forma elegante de decir:

"Necesito mudarme."


6. Falta de nutrientes

Las hojas del crotón son auténticas consumidoras de energía.

Mantener esos colores requiere alimento.

Si lleva meses sin abonarse, puede comenzar a desprenderse de las hojas más viejas para ahorrar recursos.

La planta aplica aquello de:

"Con lo que tengo, no llego a fin de mes."


Cómo saber cuál es el problema

Observa las hojas que caen.

Si están verdes y sanas

Generalmente indica:

  • cambio de ubicación;
  • estrés ambiental;
  • falta de luz;
  • cambios de temperatura.


Si amarillean antes de caer

Suele relacionarse con:

  • exceso de agua;
  • raíces dañadas;
  • drenaje deficiente.


Si aparecen secas y crujientes

Probablemente exista:

  • falta de riego;
  • calor excesivo;
  • ambiente muy seco.


La solución paso a paso

Busca un lugar más luminoso

No hace falta cambiarlo completamente.

Prueba a situarlo donde reciba unas horas de sol suave por la mañana.

Evita el sol fuerte de las horas centrales del verano almeriense.


Revisa el drenaje

La maceta debe tener agujeros suficientes.

Nunca dejes agua acumulada en el plato.

Si el sustrato tarda varios días en secarse, conviene renovarlo.


Riega con criterio

La regla más sencilla:

Introduce un dedo unos tres centímetros.

  • Si notas humedad, espera.
  • Si está seco, riega.

Ni calendario fijo ni litros exactos.

Cada patio tiene su propio microclima.


Aumenta la humedad

Puedes:

  • pulverizar ligeramente alrededor de la planta en las primeras horas del día;
  • colocar otras plantas cerca;
  • evitar rincones excesivamente secos.


Abona durante primavera y verano

Cada quince días aproximadamente con un fertilizante equilibrado para plantas verdes.

No abuses.

Más fertilizante no significa más felicidad.

En jardinería, igual que en la cocina, el exceso suele empeorar la receta.


Ten paciencia

Este punto cuesta.

Cuando el crotón pierde hojas parece que todo va cuesta abajo.

Pero si solucionas la causa, normalmente vuelve a brotar con fuerza durante los meses cálidos.

Eso sí.

No esperes un milagro en tres días.

Las plantas no conocen el concepto de "envío urgente".


Los errores más frecuentes

Muchos propietarios de crotón cometen alguno de estos pecados vegetales:

  • cambiarlo continuamente de sitio;
  • regarlo "por si acaso";
  • dejarlo sin abono durante años;
  • colocarlo donde no recibe nada de sol;
  • trasplantarlo en pleno verano con cuarenta grados;
  • pensar que una hoja caída significa una planta muerta.

La mayoría de las veces basta con corregir dos o tres detalles.


El crotón no es difícil... solo tiene personalidad

Hay plantas que perdonan casi cualquier descuido.

El poto.

La sansevieria.

El espatifilo.

El crotón no pertenece a ese club.

Él exige cierta estabilidad, buena luz, riegos razonables y un poco de atención.

A cambio ofrece uno de los follajes más espectaculares que podemos disfrutar en patios y terrazas.

Digamos que no es una planta complicada.

Simplemente tiene estándares.

Y bastante elevados.


Conclusión

Si tu crotón está perdiendo hojas en un patio con mucha claridad pero poco sol directo, lo más probable es que esté combinando falta de luz solar efectiva con algún factor de estrés, como un riego irregular, un ambiente seco o una maceta que ya se le ha quedado pequeña.

Antes de darlo por perdido, revisa su ubicación, el estado del sustrato y el drenaje. En muchas ocasiones, pequeños cambios marcan una gran diferencia.

Porque, al final, cuidar un crotón se parece bastante a convivir con algunas personas: necesita estabilidad, un entorno agradable, algo de cariño... y que no lo estés cambiando de sitio cada dos por tres.

Cuando encuentra su lugar, deja de protestar.

Y vuelve a lucir como el auténtico rey del patio.


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Los archivos OVNI desclasificados por Estados Unidos: cuando el misterio deja de ser ciencia ficción… pero tampoco se convierte en verdad


Hay noticias que aparecen cada cierto tiempo con la puntualidad de un cometa. Una de ellas es la desclasificación de documentos sobre los OVNIs por parte del Gobierno de Estados Unidos. Cada nueva entrega promete cambiar la historia de la humanidad, revelar secretos guardados durante décadas y, por supuesto, confirmar lo que algunos llevan años sosteniendo: "nos han estado ocultando la verdad".

La realidad, como casi siempre, es bastante más compleja... y bastante menos cinematográfica.

Los últimos archivos publicados por el Pentágono y otras agencias estadounidenses vuelven a colocar sobre la mesa cientos de informes, vídeos, fotografías y testimonios relacionados con los ahora llamados UAP (Unidentified Anomalous Phenomena), es decir, fenómenos anómalos no identificados. El cambio de nombre no es casual. Hablar de UAP permite estudiar cualquier objeto o fenómeno extraño sin asumir automáticamente que procede de otro planeta.

Y esa diferencia es importante.


¿Qué contienen realmente los nuevos documentos?

Quien espere encontrar un informe firmado por un extraterrestre o un contrato de alquiler del Área 51 va a llevarse una decepción.

Los archivos incluyen:

  • Informes militares sobre objetos observados por pilotos.
  • Grabaciones infrarrojas tomadas por sensores de aviones y barcos.
  • Fotografías de esferas luminosas.
  • Testimonios de personal de inteligencia.
  • Casos históricos que permanecían clasificados desde mediados del siglo XX.
  • Audios y documentos técnicos relacionados con investigaciones oficiales.

En otras palabras: mucho material interesante.

Pero también mucha incertidumbre.

Porque el hecho de que un objeto sea "no identificado" no significa automáticamente que sea "extraterrestre".

Y esa es una diferencia que demasiadas veces desaparece en los titulares.


La palabra mágica: "desclasificado"

Existe una tendencia casi automática a pensar que, si un documento ha permanecido clasificado durante décadas, necesariamente contiene una verdad extraordinaria.

No siempre.

Los gobiernos clasifican información por múltiples motivos:

  • proteger capacidades militares;
  • evitar revelar tecnologías de vigilancia;
  • preservar identidades;
  • impedir que adversarios conozcan sistemas de detección;
  • o simplemente porque así funciona la burocracia.

En ocasiones el secreto protege un misterio.

En muchas otras protege procedimientos administrativos bastante menos emocionantes.


Lo interesante no son los extraterrestres

Paradójicamente, lo verdaderamente fascinante de estos documentos no es la posibilidad de vida alienígena.

Es descubrir que incluso el ejército más poderoso del planeta reconoce que existen fenómenos que no logra explicar completamente.

Eso demuestra varias cosas.

La primera es que nuestros sistemas de detección son extraordinariamente sofisticados.

La segunda, que incluso esos sistemas tienen limitaciones.

Y la tercera, quizá la más importante, es que la ciencia sigue funcionando exactamente igual que siempre: cuando algo no se entiende, se investiga.

No se inventa una respuesta.


El peligro de llenar los huecos con imaginación

La historia demuestra que el ser humano detesta los espacios vacíos.

Si faltan explicaciones, aparecen teorías.

Si aparecen teorías, nacen conspiraciones.

Y cuando llegan las conspiraciones... Internet hace el resto.

Los archivos desclasificados vuelven a alimentar a quienes consideran que el Gobierno estadounidense lleva décadas negociando con civilizaciones galácticas en hangares secretos.

También alimentan a quienes creen exactamente lo contrario: que todo es un enorme teatro para distraer a la opinión pública.

Probablemente ambas posiciones comparten un mismo problema.

Necesitan respuestas demasiado simples para preguntas demasiado complejas.


La ciencia no dice "sí" ni dice "no"

Uno de los aspectos más saludables de toda esta historia es comprobar cómo la comunidad científica mantiene una postura prudente.

No afirma que haya visitantes interestelares.

Pero tampoco descarta que algunos fenómenos merezcan una investigación seria.

Esa es precisamente la esencia del método científico.

Observar.

Analizar.

Contrastar.

Repetir.

Y aceptar que, en ocasiones, la respuesta correcta es simplemente:

"Todavía no lo sabemos."

Una frase que resulta insoportable para quienes necesitan certezas inmediatas.


Hollywood nos hizo mucho daño

Reconozcámoslo.

Después de décadas viendo películas donde cualquier luz en el cielo acaba siendo una invasión alienígena, resulta difícil mantener la calma cuando aparece un vídeo borroso grabado desde la cabina de un caza.

Pero la realidad suele ser menos espectacular.

Fenómenos atmosféricos.

Errores de sensores.

Reflejos.

Drones.

Globos.

Pruebas militares.

O simplemente imágenes insuficientes para llegar a una conclusión.

Eso no elimina todos los casos.

Solo recuerda que las explicaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias.


Transparencia: una buena noticia

Quizá la mejor noticia no sea el contenido de los documentos.

Sino que se publiquen.

Durante décadas el secretismo alimentó todo tipo de rumores.

Hoy, con miles de páginas disponibles para investigadores, periodistas y ciudadanos, el debate puede desarrollarse con mucha más información y bastante menos imaginación.

La transparencia nunca garantiza respuestas.

Pero siempre mejora las preguntas.


Entre la fascinación y el sentido común

Los seres humanos llevamos siglos mirando al cielo buscando respuestas.

Antes buscábamos dioses.

Después buscamos planetas.

Ahora buscamos inteligencia extraterrestre.

Nada de eso tiene nada de ridículo.

Lo ridículo sería dejar de preguntar.

Pero también sería un error convertir cualquier incógnita en una certeza absoluta.

Porque la historia de la ciencia está llena de misterios que terminaron teniendo explicaciones perfectamente terrestres.

Y también de descubrimientos que parecían imposibles... hasta que dejaron de serlo.


La reflexión de Zarabarandula

Los nuevos archivos desclasificados no confirman que "ellos estén aquí".

Tampoco demuestran que todo haya sido un gigantesco engaño.

Lo que sí ponen de manifiesto es algo mucho más interesante.

Vivimos en una época donde los gobiernos comienzan a admitir que existen fenómenos que todavía no comprenden completamente.

Eso no debería alimentar el miedo.

Debería alimentar la curiosidad.

Porque el conocimiento siempre avanza haciendo preguntas incómodas.

Y quizá algún día descubramos que no estamos solos en el universo.

O quizá descubramos algo todavía más sorprendente:

que seguimos sin entender del todo nuestro propio cielo.

Mientras tanto, conviene mantener los pies en la Tierra...

aunque de vez en cuando levantemos la vista hacia las estrellas.

Porque, al fin y al cabo, la curiosidad nunca ha necesitado platillos volantes para despegar.


Fuentes oficiales


Nota del editor: La publicación de documentos oficiales no implica que Estados Unidos haya confirmado la existencia de tecnología extraterrestre. La mayoría de los expedientes contienen observaciones, análisis y casos sin una explicación definitiva. Como ocurre en toda investigación seria, un fenómeno "no identificado" no equivale automáticamente a un fenómeno "de origen extraterrestre". Precisamente ahí reside el interés de estos archivos: invitan a investigar con rigor, mantener la curiosidad y evitar tanto el sensacionalismo como el escepticismo dogmático.

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Santos Cerdán: El retrato de una decadencia política


La corrupción no destruye una democracia cuando aparece. La destruye cuando se normaliza. Cuando deja de escandalizar. Cuando los partidos dejan de exigir ejemplaridad y comienzan a gestionar daños. Cuando la verdad importa menos que el relato.

El caso de Santos Cerdán representa precisamente esa degradación.

Durante años fue presentado como uno de los hombres más poderosos del PSOE, arquitecto de pactos, negociador imprescindible y figura clave en la maquinaria política del partido. Sin embargo, el mismo dirigente que ocupaba una de las posiciones de mayor influencia en la organización ha terminado situado en el centro de una investigación judicial sobre una presunta trama de corrupción vinculada al denominado caso Koldo. Los investigadores sostienen que pudo desempeñar un papel relevante en una red relacionada con adjudicaciones públicas y supuestos cobros de comisiones ilegales. Él lo niega. La Justicia sigue investigando. Pero el daño institucional ya está hecho.

Porque hay una verdad incómoda que ninguna estrategia de comunicación puede ocultar: cuando un partido llega al punto de tener a sus principales dirigentes bajo sospecha judicial por corrupción, el problema deja de ser individual.

Pasa a ser sistémico.

Durante demasiado tiempo, la política española ha convivido con una peligrosa enfermedad: la convicción de que el poder otorga impunidad. Una cultura según la cual los contratos públicos pueden convertirse en moneda de intercambio, las influencias en herramientas de negocio y las instituciones en simples instrumentos al servicio de intereses particulares.

Lo verdaderamente inquietante no son únicamente las sospechas sobre las presuntas comisiones.

Lo inquietante es el ecosistema que las habría permitido.

Las investigaciones apuntan a una posible estructura donde empresarios, intermediarios, cargos públicos y operadores políticos habrían actuado con una familiaridad incompatible con la transparencia que exige una democracia moderna. Si los hechos terminan confirmándose, no estaríamos ante un episodio aislado, sino ante un modelo de funcionamiento profundamente corrompido.

La defensa habitual ante estos escándalos suele ser tan previsible como insuficiente.

"Que actúe la Justicia."

Por supuesto que debe actuar.

Pero la cuestión política es anterior a la judicial.

Un responsable público no debería necesitar una sentencia para asumir responsabilidades. La exigencia ética de la política democrática siempre debería situarse por encima del mínimo penal.

Y sin embargo sucede exactamente lo contrario.

Se espera a la imputación.

Después a la declaración.

Después a la apertura de juicio oral.

Después a la sentencia.

Después a la apelación.

Después al Supremo.

Y mientras tanto, la responsabilidad desaparece detrás de un ejército de asesores, argumentarios y ruedas de prensa.

El caso Cerdán simboliza esa cultura de resistencia numantina que tanto daño ha causado a la credibilidad de las instituciones españolas.

Una democracia no se fortalece cuando protege a los suyos.

Se fortalece cuando los aparta.

Cuando entiende que la ejemplaridad no es una opción estética sino una obligación moral.

Tampoco puede ignorarse el contexto político en el que todo esto sucede. Durante años se construyó un discurso de superioridad ética frente a los adversarios. Se prometió regeneración. Se prometió limpieza. Se prometió una nueva forma de ejercer el poder.

Las promesas resultan especialmente dolorosas cuando chocan con los hechos.

Porque la corrupción no distingue ideologías.

No es de izquierdas ni de derechas.

Es simplemente corrupción.

Y cuando aparece, devora la autoridad moral de quien la había convertido en bandera.

Algunos intentarán reducir este asunto a una batalla partidista. Sería un error.

La cuestión no es el PSOE.

La cuestión tampoco es únicamente Santos Cerdán.

La cuestión es si España puede seguir tolerando una política donde los escándalos se suceden, los nombres cambian y los mecanismos permanecen intactos.

Los ciudadanos pagan impuestos para financiar hospitales, carreteras, escuelas y servicios públicos.

No para alimentar redes clientelares.

No para enriquecer intermediarios.

No para sostener estructuras opacas alrededor del poder.

La presunción de inocencia corresponde a los tribunales y debe respetarse escrupulosamente. Pero la exigencia de responsabilidad corresponde a la sociedad.

Y esa exigencia debería ser implacable.

Porque cuando la corrupción entra en las instituciones, no roba solamente dinero.

Roba confianza.

Y la confianza, una vez perdida, es mucho más difícil de recuperar que cualquier cantidad desviada.

Ese es el verdadero coste de casos como el de Santos Cerdán.

No el económico.

El moral.


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San Isidro 2026 en El Ejido: cinco días para perder la voz, ganar unos kilos y recordar por qué esta es la fiesta grande del Poniente

24 de junio de 2026


Hay dos momentos del año en los que El Ejido cambia completamente de personalidad. El primero es cuando sopla el levante y todos hablamos del tiempo como si fuéramos meteorólogos profesionales. El segundo, mucho más divertido, llega cuando aparecen las Fiestas de San Isidro Labrador.

Y es que San Isidro no es simplemente una feria. Es una especie de fenómeno social donde agricultores, comerciantes, estudiantes, familias, amigos y ese vecino que nunca sale de casa aparecen misteriosamente en la Feria del Mediodía con una tapa en la mano y una sonrisa sospechosa. En 2026, las fiestas han vuelto a demostrar por qué son el gran acontecimiento del municipio, con cinco días repletos de conciertos, gastronomía, tradición, flores, fuegos artificiales y alguna que otra promesa de "este año me recojo temprano". 


Cuando El Ejido se viste de fiesta

Las celebraciones se desarrollan entre el 24 y el 28 de junio, convirtiendo el recinto ferial y el centro urbano en el auténtico corazón de la comarca. Durante estos días, la ciudad vive prácticamente las 24 horas en modo festivo, desde los aperitivos del mediodía hasta las últimas canciones de la madrugada. 

Las calles se llenan de color, música y ese ambiente único que mezcla tradición agrícola con una feria moderna capaz de atraer a visitantes de toda la provincia.

Porque si algo tiene San Isidro es personalidad propia. Aquí conviven los tractores adornados, las romerías, los conciertos multitudinarios y las casetas donde alguien siempre termina cantando más fuerte de lo recomendable.


La Feria del Mediodía: patrimonio cultural no reconocido por la UNESCO... todavía

Si preguntamos a cualquier ejidense cuál es uno de los momentos favoritos de la feria, probablemente responda sin dudar:

"La del mediodía".

Y con razón.

Porque existe algo mágico en recorrer las casetas bajo el sol de junio mientras las terrazas se llenan de grupos de amigos compartiendo tapas, risas y conversaciones imposibles de reproducir después de la tercera ronda.

La Feria del Mediodía es probablemente la mejor representación del carácter almeriense: alegre, hospitalario y profundamente gastronómico.

Aquí no se viene únicamente a comer.

Se viene a encontrarse.

A saludar.

A reencontrarse con quien no veías desde las fiestas del año pasado.

Y a descubrir que, sorprendentemente, todavía queda sitio para otra tapa.


Gastronomía: la verdadera estrella del cartel

Seamos sinceros.

Los conciertos son fantásticos.

Los fuegos artificiales impresionantes.

La Batalla de las Flores espectacular.

Pero todos sabemos quién gana realmente cada edición de San Isidro:

la comida.

Durante estos días, las casetas se convierten en auténticos templos culinarios donde brillan algunas de las joyas gastronómicas del Poniente.


Lo imprescindible

  • Jamón cortado al momento.
  • Migas almerienses.
  • Carne con tomate.
  • Pulpo.
  • Pescado frito.
  • Embutidos de la tierra.
  • Ensaladas elaboradas con productos de los invernaderos ejidenses.
  • Churros para quienes aseguran que aún tienen hambre a las dos de la mañana.

Y por supuesto, la bebida fría.

Muy fría.

Tan fría que desafía las leyes de la física y de la termodinámica.


Las casetas: donde nacen las mejores historias

Toda feria tiene sus escenarios.

Y en San Isidro esos escenarios son las casetas.

Cada una tiene su personalidad.

Las hay familiares.

Las hay juveniles.

Las hay donde suena sevillana.

Las hay donde termina sonando reguetón a las tres de la mañana aunque nadie sepa exactamente cómo se llegó hasta ahí.

Lo maravilloso es que todas comparten algo:

La capacidad de convertir una visita de diez minutos en una aventura de cuatro horas.

Uno entra para tomar algo rápido.

Y sale cuando ya están desmontando las sillas.


Los grandes eventos de 2026

La programación de este año ha apostado por combinar tradición y espectáculo para todos los públicos. Entre los momentos más destacados figuran la esperada Batalla de las Flores, el Festival de Pirotecnia y los grandes conciertos gratuitos que convierten El Ejido en uno de los principales focos festivos de Andalucía Oriental durante estos días. 


La Batalla de las Flores

Un clásico que sigue emocionando generación tras generación.

Miles de flores recorren las calles en una explosión de color, alegría y fotografías para redes sociales.

Porque sí.

Todos terminamos haciendo al menos veinte fotos.

Y publicando exactamente la misma.


El Festival de Pirotecnia

Cuando cae la noche, el cielo de El Ejido se convierte en un gigantesco lienzo iluminado.

Es uno de esos momentos en los que la ciudad parece detenerse durante unos minutos para mirar hacia arriba y recordar que aún sabemos maravillarnos. 


Los conciertos

La edición de 2026 cuenta con actuaciones destacadas de artistas como Fangoria y Nil Moliner, además de tributos musicales y espectáculos para diferentes públicos, consolidando la apuesta cultural de las fiestas. 


San Isidro: mucho más que una feria

Detrás de toda la música y el ambiente festivo sigue estando el verdadero protagonista:

El patrón de los agricultores.

San Isidro Labrador representa la historia de un municipio construido gracias al esfuerzo de miles de familias que transformaron una tierra difícil en uno de los motores agrícolas más importantes de Europa. 

Por eso la feria conserva actos religiosos, procesiones y tradiciones que recuerdan el origen de una celebración profundamente ligada a la identidad ejidense.

Porque el futuro está muy bien.

Pero las raíces también importan.


Manual de supervivencia para San Isidro 2026

Consejo número 1

Lleva calzado cómodo.

Vas a caminar más de lo que crees.

Consejo número 2

No digas jamás:

"Solo voy a estar una hora."

Nadie te creerá.

Consejo número 3

Hidrátate.

El calor de junio en El Ejido no negocia.

Consejo número 4

Acepta que vas a comer más de lo previsto.

Es parte de la experiencia.

Consejo número 5

Disfruta.

Porque la feria pasa muy rápido.

Y cuando termina, todos repetimos la misma frase:

"Qué rápido se ha pasado este año."


El corazón festivo del Poniente

Las Fiestas de San Isidro 2026 vuelven a demostrar que El Ejido sabe celebrar como pocos lugares.

Con tradición, cultura, gastronomía, música y un ambiente difícil de describir para quien nunca lo ha vivido.

Porque San Isidro no es algo que se explique.

Se vive.

Se baila.

Se saborea.

Se comparte.

Y se recuerda durante todo el año.

Así que, si estos días escuchas música a lo lejos, ves claveles volando por el aire, hueles a migas recién hechas o descubres que llevas tres horas diciendo "ya me voy", no te preocupes.

No te has perdido.

Simplemente estás en San Isidro.

Y eso, en El Ejido, significa que todo va exactamente como debe ir. 🌾🎡🎆

¡Felices Fiestas de San Isidro 2026! 🎉🍻🌹

Fuentes consultadas: programación cultural y agenda oficial de las Fiestas de San Isidro 2026 del Ayuntamiento de El Ejido y medios provinciales.


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La Noche de San Juan en Almería: fuego, sardinas, deseos imposibles y otras tradiciones muy nuestras

23 de junio de 2026



Hay noches especiales. Noches que se recuerdan durante años. Noches en las que uno toma decisiones trascendentales para su vida. Y luego está la Noche de San Juan, cuando miles de almerienses deciden que la mejor forma de atraer la buena suerte es escribir sus problemas en un papel y prenderles fuego mientras cenan sardinas en la playa y esquivan una lluvia de arena, humo y chanclas perdidas.

Y, curiosamente, funciona. O al menos seguimos repitiéndolo cada año.


Cuando Almería se convierte en una enorme hoguera

La Noche de San Juan, celebrada entre el 23 y el 24 de junio, marca simbólicamente la llegada del verano. Aunque sus raíces mezclan tradiciones cristianas y antiguos rituales paganos relacionados con el solsticio, en Almería la teoría importa bastante menos que la práctica: reunirse con familia y amigos, bajar a la playa, encender una hoguera y disfrutar de una de las noches más mágicas del calendario.

Desde la capital hasta los municipios costeros, pasando por pueblos del interior que adaptan la celebración a sus propias costumbres, San Juan es una fiesta que consigue algo extraordinario: que personas que no se hablan durante todo el año terminen compartiendo mesa, espetos y conversaciones filosóficas sobre si el agua está fría o "refrescante".


La tradición almeriense: entre la superstición y la diversión

Almería siempre ha mantenido una relación muy especial con el mar. No es extraño, por tanto, que muchas de las costumbres de San Juan giren alrededor del agua.

La más popular consiste en bañarse a medianoche. Según la tradición, el primer baño de San Juan purifica, atrae la buena suerte y ayuda a dejar atrás las malas energías acumuladas durante el año.

Aunque conviene reconocer que la experiencia suele dividirse en dos grupos:

  • Los valientes que entran corriendo al agua gritando de emoción.
  • Los que avanzan lentamente durante veinte minutos repitiendo "no está tan fría" mientras sus amigos se ríen desde la orilla.

También existe la costumbre de saltar las olas. Algunos hablan de tres olas, otros de siete, otros de nueve. Nadie parece ponerse de acuerdo, pero todos coinciden en que cuantos más saltos se den, más suerte llegará.

Y si no llega, al menos se hace ejercicio.


Quemar lo malo para empezar de nuevo

Las hogueras son el corazón de San Juan.

Desde tiempos antiguos, el fuego simboliza renovación, limpieza y transformación. Por eso muchas personas escriben en un papel aquello que desean dejar atrás: preocupaciones, malos recuerdos, miedos o propósitos incumplidos.

Después lo lanzan al fuego.

Es una tradición hermosa, simbólica y liberadora.

Aunque algunos deberían necesitar una hoguera del tamaño del Estadio de los Juegos Mediterráneos para quemar todas las promesas que hicieron el 1 de enero y abandonaron antes de febrero.


Almería capital: una playa que no duerme

La Playa de San Miguel, El Zapillo, Costacabana o Retamar suelen convertirse cada año en auténticos puntos de encuentro multitudinarios.

Miles de personas se instalan desde horas antes con mesas, neveras, sombrillas, sillas plegables y una logística tan compleja que algunos campamentos parecen preparados para sobrevivir un mes entero en una isla desierta.

La noche transcurre entre música, reuniones familiares, grupos de amigos y paseos junto al mar.

Lo mejor es que durante unas horas desaparecen las prisas. Nadie mira el reloj. Nadie quiere marcharse. Y todos parecen recordar que la felicidad, muchas veces, consiste simplemente en compartir una conversación frente al Mediterráneo.


San Juan en los pueblos costeros

Cada municipio aporta su personalidad a la celebración.

En lugares como Roquetas de MarAdraCarbonerasMojácarVera o Níjar, las playas se llenan de vecinos y visitantes que mantienen viva una tradición transmitida de generación en generación.

Cada pueblo tiene sus matices, pero todos comparten la misma esencia: celebrar el comienzo del verano mirando al mar.

Y eso, en una provincia como Almería, es casi una obligación moral.


Gastronomía sanjuanera: la verdadera protagonista

Seamos sinceros.

Por muy espirituales que sean los rituales, la gastronomía sigue siendo la gran estrella de la noche.

Las mesas improvisadas junto a la arena se llenan de:

  • Sardinas asadas.
  • Boquerones.
  • Pulpo.
  • Tortillas de patatas.
  • Empanadas.
  • Embutidos.
  • Fruta fresca.
  • Dulces caseros.

Y, por supuesto, la clásica nevera azul que parece heredarse de generación en generación y que contiene suficiente comida para abastecer una pequeña república independiente durante varios días.

La sardina merece una mención especial.

Hay algo profundamente mediterráneo en reunirse alrededor del fuego para cocinar pescado fresco mientras el olor a mar se mezcla con la brisa nocturna.

Es una experiencia que ningún restaurante de lujo puede reproducir.


La parte menos mágica: cuando confundimos fiesta con incivismo

Ahora bien, también toca hacer una pequeña reflexión.

Porque San Juan representa tradición, convivencia y respeto por nuestro entorno. O al menos debería.

Cada año aparecen imágenes de playas llenas de basura, plásticos, botellas y restos abandonados tras la celebración.

Y resulta difícil entender cómo alguien puede pedir prosperidad al mar a medianoche y dejarle un vertedero como agradecimiento unas horas después.

La verdadera magia de San Juan no consiste en saltar siete olas.

Consiste en marcharse dejando la playa igual o mejor de como la encontramos.

Si somos capaces de mantener viva una tradición durante siglos, también deberíamos ser capaces de recoger una bolsa de basura.

No parece una tarea imposible.


Los rituales más curiosos de San Juan

La imaginación popular ha creado decenas de rituales a lo largo de los años:

  • Saltar las olas para atraer la suerte.
  • Lavarse la cara con agua de mar.
  • Quemar deseos escritos en papel.
  • Pedir un deseo mirando al fuego.
  • Guardar agua bajo la luz de la luna durante la noche.
  • Entrar al mar justo a medianoche.

Algunos creen firmemente en ellos.

Otros simplemente disfrutan del momento.

Y quizás ahí resida el verdadero secreto.

No importa tanto si funcionan como si nos permiten detenernos unos minutos para pensar qué queremos conservar y qué necesitamos dejar atrás.


Una noche que habla de quiénes somos

La Noche de San Juan es mucho más que una fiesta.

Habla de nuestra relación con el mar, de nuestra necesidad de reunirnos, de celebrar la llegada del verano y de mantener vivas las tradiciones que nos conectan con nuestros mayores.

Es una noche de fuego y agua.

De supersticiones entrañables.

De risas compartidas.

De conversaciones eternas.

De arena que aparece misteriosamente en el coche durante las siguientes tres semanas.

Y de ese optimismo tan mediterráneo que nos hace creer, aunque sea por una noche, que todo puede empezar de nuevo.

Quizá por eso seguimos acudiendo cada año a las playas de Almería.

Porque, entre hogueras, sardinas y deseos lanzados al viento, recordamos algo importante: las mejores tradiciones no son las que se conservan por obligación, sino las que seguimos celebrando porque nos hacen felices.

Y pocas noches consiguen eso tan bien como San Juan. 🔥🌊✨


¿Cómo vives tú la Noche de San Juan en Almería? ¿Eres de los que saltan las olas, queman deseos, se bañan a medianoche o simplemente van por las sardinas? Cuéntanos tu tradición favorita en los comentarios de Almeriense Online.


Dedicada a mi primo del alma Juan Gonzalez Vico

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Turrillas se viste de fiesta: tres días para celebrar a San Antonio, la tradición y el arte de vivir despacio

9 de junio de 2026


Hay pueblos que aparecen en los mapas. Y luego está Turrillas, que aparece directamente en el corazón de quien lo visita.

Cuando llega junio y el sol comienza a dorar los campos del interior almeriense, este pequeño rincón de la comarca se transforma para celebrar sus fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua. Del 12 al 14 de junio, vecinos, familiares que regresan al pueblo y visitantes comparten tres días donde la tradición, la gastronomía, la música y la convivencia se convierten en protagonistas absolutos.

Porque en Turrillas las fiestas no se observan desde la barrera: se viven, se saborean y, sobre todo, se cuentan durante todo el año.


San Antonio: mucho más que un patrón

El 13 de junio es una fecha marcada en rojo en el calendario turrillero. San Antonio de Padua es el patrón del municipio y su festividad constituye uno de los momentos más importantes del año. La celebración combina la devoción religiosa con el carácter alegre y acogedor de las fiestas populares andaluzas. 

La tradicional procesión, el repique de campanas, los cohetes anunciando la fiesta y el reparto de rosquillas bendecidas forman parte de una herencia cultural transmitida de generación en generación. 

Y es que, aunque el tiempo pase, hay sonidos que siguen emocionando igual: las campanas llamando a la celebración, las conversaciones en la plaza y ese inevitable "¿de quién eres tú?" que en los pueblos sigue siendo más efectivo que cualquier red social.


Moros y Cristianos: historia, color y orgullo local

Si hay una tradición que distingue a Turrillas es su representación de Moros y Cristianos, recuperada con fuerza en los últimos años y convertida nuevamente en uno de los grandes atractivos de las fiestas. 

La representación recrea las antiguas luchas por el control del territorio mediante vistosos desfiles, trajes elaborados y una puesta en escena que involucra a buena parte del pueblo.

Aquí no hay actores profesionales. Hay algo mucho más auténtico: vecinos interpretando la historia de sus antepasados con la pasión de quien siente que forma parte de ella.

En un mundo donde todo parece durar quince segundos, Turrillas demuestra que las tradiciones centenarias siguen teniendo un poder extraordinario.


La gastronomía: otra religión local

Toda fiesta que se precie necesita una buena mesa. Y en eso Almería juega con ventaja.

Durante estos días, la gastronomía se convierte en una auténtica protagonista. En las reuniones familiares, las barras festivas y las comidas populares aparecen algunos de los sabores más representativos de la cocina almeriense:

  • Migas acompañadas de sardinas, pimientos o melón.
  • Gurullos y platos tradicionales de cuchara.
  • Embutidos artesanos.
  • Dulces caseros y las tradicionales rosquillas.
  • Productos de la tierra elaborados siguiendo recetas familiares.

Porque en los pueblos existe una ley no escrita: nadie puede marcharse diciendo que tiene hambre.

Y quien intente rechazar un plato preparado por una abuela almeriense descubrirá rápidamente que la negociación no es una opción real.


Música, verbena y noches que parecen eternas

Las noches festivas de Turrillas tienen algo mágico.

La verbena sigue siendo ese lugar donde coinciden generaciones enteras: los que bailan pasodobles, los que esperan los éxitos del verano y los que prometieron volver temprano pero terminan viendo amanecer.

Las orquestas, los encuentros entre amigos, las peñas y el ambiente festivo convierten las calles en un gran espacio de convivencia donde lo importante no es la hora, sino la compañía.

Y como sucede en toda buena fiesta de pueblo, siempre aparece alguien que asegura que ya no está para trasnochar... justo cinco minutos antes de ser el último en abandonar la plaza.


El reencuentro más esperado del año

Las fiestas patronales tienen además una función emocional que pocas celebraciones urbanas consiguen igualar.

Son el momento en el que regresan quienes viven fuera, se reencuentran familias y amigos, y el pueblo recupera durante unos días ese bullicio que tantos recuerdan con nostalgia.

Cada abrazo en la plaza, cada fotografía compartida y cada conversación improvisada forman parte del verdadero patrimonio de estas fiestas.

Porque la identidad de un pueblo no está solo en sus edificios o monumentos.

Está en su gente.


Un tesoro del interior almeriense

Turrillas representa esa Andalucía menos conocida y más auténtica que todavía conserva el valor de las cosas sencillas: una plaza llena de vida, una procesión compartida, una comida entre vecinos y una fiesta que une pasado y presente.

Del 12 al 14 de junio, San Antonio vuelve a reunir a todo un pueblo alrededor de sus raíces.

Y quizás esa sea la verdadera magia de estas fiestas.

No hacen falta grandes escenarios ni espectáculos gigantescos.

Basta una plaza, una tradición centenaria, buena comida y ganas de celebrar la vida.

Que, bien pensado, es exactamente lo que mejor saben hacer los pueblos de Almería. ✨

¡Felices Fiestas de San Antonio de Padua 2026, Turrillas! 🎉🌿⛪🥂


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