El castillo de Bacares

miércoles, 26 de agosto de 2015

Restaurado en la actualidad

El Castillo de Bacares ha sido restaurado recientemente, consolidando y afianzando las ruinas, mejorando el acceso y creando unas pasarelas y miradores para poder visitarlo y disfrutarlo.

Sobre su origen, hay autores que lo catalogan como romano, otros como berebere y otros como nazarí. Está documentado que en 1506 fue restaurado por Gutiérrez de Cárdenas. Es de pequeñas dimensiones con un total de siete dependencias.

De planta irregular y construido con muros de mampostería dispuesta en hileras planas y unidas por medio de argamasa para las zonas bajas, y tapial para las altas. En el interior del Castillo de Bacares, a uno de sus lados, se sitúa un aljibe que se conserva, así como un pequeño patio de armas alrededor del cual se disponen las habitaciones de las que se conservan los cimientos y parte de los muros interiores de las mismas. La roca en la que se sitúa es un punto estratégico desde el que se pueden observar los dos barrios que componen Bacares, así como los hitos y puntos más destacados de todo el pueblo: la Iglesia, el Barrio Alto, el Puente, los ríos, la noguera centenaria, la Fuente Grande, la Fuente San Juan y su gran álamo...


El enclave actual del pueblo así como el castillo y el sistema de bancales, parece ser que son originarios de la época de los árabes, quienes conservarían la tradición minera ya existente. En ciertos documentos se menciona la ferrería de Bacares como suministradora del hierro para la fabricación de las armas destinadas al Reino de Granada. Más tarde, en el siglo XVI, todo el herraje de la Catedral de Almería procedería de las fundiciones de la zona. La época musulmana sería fuente de inspiración de grandes pensadores y poetas árabes como el sabio Ben Arabi o su amigo el poeta Ben al Arif.

En 1489, tras siete siglos de ocupación árabe, el territorio pasa a manos de los Reyes Católicos, lo que daría lugar a profundos cambios y a una difícil coexistencia entre las comunidades musulmana y cristiana. El 24 de junio de 1492 se ceden las zonas de Gérgal y Bacares a Alonso de Cárdenas y Osorio, comendador mayor de León.

Las actitudes abusivas e intolerantes de los nuevos administradores obligó a que gran parte de la población morisca emigrara a distintas zonas del norte de África. En esta época Bacares era gobernado por Gutierre de Cárdenas, personaje respetado y querido por la comunidad musulmana por el trato correcto con el que trataba a la misma, lo que incluso llevó a que gran parte de ellos se convirtieran al catolicismo. Sería precisamente este hecho la causa de que Bacares fuese uno de los pueblos más castigados por las tropas de Abén Humeya durante la Rebelión de las Alpujarras. No se tuvo piedad alguna con los conversos que no pudieron esconderse a tiempo en los bosques, violando a las mujeres en el templo que después sería quemado. A la muerte de Gutierre de Cárdenas en 1503, deja en su testamento el deseo de erigir varios templos, entre ellos el de Bacares, que sería terminado dos años más tarde.


En 1571 la población morisca de Bacares debe abandonar la población por la orden de expulsión de las comunidades musulmana y judía, ordenada por Felipe II. Esto provocó que a finales de ese siglo, el pueblo, al igual que el resto de la provincia, quedara diezmado y empobrecido. Para evitar la despoblación de Bacares, el rey envió a 17 familias de Vizcaya y Valencia. Los primeros traerían la afición por la pelota vasca que perdura aún en la actualidad.

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